La sociedad se ha transformado en gran medida durante los dos últimos siglos como consecuencia de múltiples cambios que han tenido lugar en las esferas social, económica, política y tecnológica.
Por ejemplo, en la actualidad las personas podemos movernos con mayor facilidad entre distintos puntos geográficos y tenemos mayores posibilidades de relacionarnos con personas con diferentes orígenes culturales, idiomas, intereses, profesiones o religiones.
Asimismo, las tecnologías de la información y la comunicación tienen cada vez más presencia en nuestras vidas y nos permiten comunicarnos con personas que están en otro continente o conocer realidades que hasta ahora eran inaccesibles.
Sin embargo, la escuela no ha sido capaz de ajustarse a este conjunto de cambios sociales, económicos, políticos y tecnológicos. Basta con observar un aula del siglo XIX y una del siglo XXI para comprobar que, salvo admirables excepciones, este espacio de aprendizaje debe transformarse sustancialmente.
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