Bienvenidos y bienvenidas al primer vídeo de Ideas Clave de la Unidad 1 del Curso “Gestión
de Espacios Educativos” del INTEF.
Mi nombre es Irina Rasskin y en este vídeo vamos a reflexionar sobre las trasformaciones
que ha experimentado la sociedad actual y sus implicaciones en el ámbito educativo.
Comencemos con una pregunta: ¿Crees que la escuela de hoy en día está ajustada a las
características de la sociedad en la que vivimos?
Para contestar a esta pregunta puede ser útil pensar en las condiciones en las que surgen
las escuelas, como instituciones destinadas a la formación de la mayor parte de la población.
Podemos situar el origen de los sistemas educativos de masas a mediados del siglo XIX, como consecuencia
de las nuevas necesidades que aparecen en la sociedad a partir de la Revolución Industrial.
En aquel momento, la finalidad de la escuela era principalmente formar a trabajadores que
harían trabajos mecánicos y repetitivos, que se mantendrían en el mismo puesto de trabajo a lo largo de toda su vida, sin necesidad de actualizarse y seguir aprendiendo nuevas destrezas para desempeñar sus funciones laborales.
La sociedad ha cambiado muchísimo desde aquella época hasta la actualidad.
Los medios de transporte, así como los medios de comunicación, por ejemplo, tenían un
alcance más limitado que los que tenemos actualmente, no existían tantas posibilidades
para la movilidad de las personas ni las noticias se podían conocer con tanta inmediatez.
En cambio, la sociedad actual es mucho más dinámica, multicultural, multilingüe y heterogénea,
lo que facilita el intercambio con personas que no tienen, necesariamente, un bagaje cultural similar al nuestro lo que, por tanto, nos obliga a ser mucho más flexibles.
Otra particularidad de la sociedad actual es la fuerte presencia de las tecnologías
de la información y la comunicación en constante cambio, por ello, se precisa formar personas que tengan capacidad para la búsqueda de soluciones creativas e innovadoras.
Sin embargo, salvo admirables excepciones, si comparamos una imagen de un aula del siglo
XIX y otra de la actualidad, comprobamos que apenas se han producido variaciones.
Es llamativo lo poco que se ha transformado la disposición del mobiliario en el espacio,
el hermetismo de las aulas, la direccionalidad de la comunicación...... para comprobar que los cambios sociales, económicos, y tecnológicos que ha experimentado la sociedad aún no se han traducido en transformaciones en la escuela.
¡Sigamos profundizando en estos cambios!
¿Una escuela estática en una sociedad cambiante?
La sociedad se ha transformado en gran medida durante los dos últimos siglos como consecuencia de múltiples cambios que han tenido lugar en las esferas social, económica, política y tecnológica.
Por ejemplo, en la actualidad las personas podemos movernos con mayor facilidad entre distintos puntos geográficos y tenemos mayores posibilidades de relacionarnos con personas con diferentes orígenes culturales, idiomas, intereses, profesiones o religiones.
Asimismo, las tecnologías de la información y la comunicación tienen cada vez más presencia en nuestras vidas y nos permiten comunicarnos con personas que están en otro continente o conocer realidades que hasta ahora eran inaccesibles.
Sin embargo, la escuela no ha sido capaz de ajustarse a este conjunto de cambios sociales, económicos, políticos y tecnológicos. Basta con observar un aula del siglo XIX y una del siglo XXI para comprobar que, salvo admirables excepciones, este espacio de aprendizaje debe transformarse sustancialmente.
Bienvenidos y bienvenidas al vídeo de Ideas Clave: La nueva ecología del Aprendizaje
de la Unidad 1 del Curso “Gestión de Espacios Educativos” del INTEF. Mi nombre es Mariana Solari.
El objetivo de este vídeo es definir qué, cómo, cuándo, dónde, con quién y
para qué debemos aprender en la sociedad actual.
Una de las principales ideas que queremos resaltar en esta primera unidad es que antes
de abordar el tema de la gestión de los espacios educativos es imprescindible reflexionar sobre
las características que tienen los procesos de enseñanza y aprendizaje en la actualidad.
Probablemente hayas oído en muchas ocasiones que el aprendizaje tiene lugar a lo largo
de la vida, esto es, que no sólo se produce durante el periodo de escolarización, sino
que sigue sucediendo en todas las etapas del ciclo vital. Por ejemplo, ¿Quién habría
imaginado que estos señores pasados sus 70 años, tendría que aprender a manejar nuevas
tecnologías para poder comunicarse con su nieta?
Algunos autores, como James Banks o César Coll, nos recuerdan que no sólo se aprende
a lo largo de la vida, sino también a lo ancho de la vida.
Esto quiere decir que el aprendizaje no tiene lugar exclusivamente en la escuela, sino que
sucede en múltiples escenarios en los que participamos, como ludotecas, museos, la calle,
Internet, y un largo etcétera. Además, la incorporación de las Tecnologías
de la Información y la Comunicación ha contribuido a que las fronteras entre estos espacios sean
cada vez menos nítidas, más porosas, de tal manera que no es fácil identificar dónde
finaliza un contexto de aprendizaje y dónde comienza otro.
Este “aprendizaje sin costuras” está fuertemente vinculado a la posibilidad de
transitar fácilmente entre los distintos contextos de aprendizaje. Podemos, por ejemplo,
encontrarnos físicamente en una cafetería pero conectar con un museo y aprender en ese
contexto virtual.
Los cambios sociales que venimos señalando han conformado una nueva ecología del aprendizaje,
que ha transformado los parámetros del aprendizaje. En concreto, desde la creación de la escuela
como institución hasta la actualidad se han modificado las respuestas que damos a preguntas
tales como ¿Qué aprendemos? ¿Cómo aprendemos? ¿Cuándo aprendemos? ¿Dónde aprendemos?
¿Con quién aprendemos? y ¿Para qué aprendemos? Te proponemos que para empezar a aproximarte
a estas preguntas pienses por un momento en ti mismo, mientras realizas este curso para
aprender. ¿Crees que tus respuestas a todos estos parámetros del aprendizaje son las
mismas que las que se ofrecen tradicionalmente en la escuela?
Como hemos visto en el ejemplo de los abuelos comunicándose con su nieta, se aprende a
lo largo de toda la vida y no exclusivamente durante el período de escolarización.
Ello va aparejado a que la finalidad de la escuela debería ser formar aprendices competentes,
para lo cual es necesario...
...enseñar las competencias básicas necesarias para que los alumnos puedan seguir aprendiendo
a lo largo y a lo ancho de sus vidas.
Si ponemos nuestra atención en “cómo se aprende” y “con quién se aprende”,
parece que los sistemas educativos actuales asumen que el aprendizaje es solamente el
producto de la acción educativa planificada, intencional y sistemática, y que ésta va
en una única dirección (desde los profesionales de la educación hacia el alumnado). En cambio,
desde la nueva ecología del aprendizaje se entiende que éste se produce gracias a la
participación activa del alumnado en determinadas situaciones, en las cuales su interés, motivación,
relaciones y emociones juegan un papel fundamental. Además, se asume la importancia de las tecnologías
en los procesos de aprendizaje, y la existencia de una multiplicidad de agentes educativos
que propician el aprendizaje, entre los que no podemos olvidar a sus propios compañeros
de clase.
En este curso, nos centraremos especialmente en las cuestiones relacionadas con la pregunta
acerca de “dónde aprendemos”. Si bien los sistemas educativos vigentes parecen asumir
que el aprendizaje tiene lugar de manera casi exclusiva en la escuela (y, en concreto, en
el espacio del aula), la realidad de la sociedad de hoy en día es que tenemos la oportunidad
de aprender en múltiples espacios, muchos de los cuales trascienden las paredes de nuestras
aulas.
Es importante que en el centro educativo no se ignoren esos otros espacios de aprendizaje
en los que nuestro alumnado participa; por ello, resulta necesario que estos escenarios
se tomen como materia prima sobre la cual ayudarles a reflexionar sobre sus propios
procesos de aprendizaje, las emociones que experimentan al aprender, las dificultades
que encuentran, o las herramientas de las que disponen para seguir aprendiendo.
Fuertemente vinculadas con este modo de comprender los procesos de aprendizaje, las propuestas
de personalización del aprendizaje se refieren a la importancia de organizar la acción educativa
atendiendo a los intereses, motivaciones, preocupaciones y necesidades del alumnado.
Para ello, es imprescindible reconocer y confiar en la capacidad de los aprendices para tomar
decisiones relacionadas con sus propios procesos de aprendizaje;
En otras palabras, desde esta perspectiva resulta necesario dar voz a nuestros estudiantes
a través de recursos como las asambleas o el buzón de sugerencias. Si bien el alumnado
puede tomar decisiones sobre qué, cómo, con quién, o cuándo aprender, en este curso
nos interesa especialmente reflexionar sobre el modo en que el alumnado puede expresar
sus puntos de vista y decidir acerca de “dónde” aprender, esto es, acerca de cuál es la forma
que desean que tomen los espacios en los que aprenden.
A partir de estas reflexiones, podemos concluir que existe un desajuste y una desconexión
muy notable entre el modo en que aprenden los estudiantes en la actualidad, y el planteamiento
que subyace al diseño de los sistemas educativos.
La manera en la que gestionamos los espacios educativos es uno de los múltiples elementos
sobre los que podemos intervenir para que esta distancia sea cada vez más pequeña.
Para ello, resulta imprescindible que previamente definamos qué entendemos por espacio educativo
y de qué recursos disponemos para poder transformarlos.
La nueva ecología del aprendizaje
Los cambios experimentados en la sociedad llevan a que los parámetros básicos del aprendizaje (qué, cómo, cuándo, dónde, con quién, para qué aprender) también se hayan modificado en mayor o menor medida. Algunos autores afirman que aprendemos “a lo largo y a lo ancho de la vida” (Coll, 2016), de lo que se derivan al menos dos grandes consecuencias para la escuela.
Por un lado, resulta necesario que los estudiantes adquieran estrategias que les permitan seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, lo que les hará convertirse en aprendices competentes. Por otro lado, la escuela no debería ignorar las experiencias de aprendizaje que el alumnado tiene en espacios ajenos al propio centro educativo, sino que debería procurar incorporarlos como materia prima sobre la que reflexionar en el contexto escolar. En otras palabras, resulta imprescindible que desde la escuela se atienda a los diversos espacios educativos (de distinto nivel de generalidad) en los cuales el alumnado aprende y se desarrolla.
Fuertemente relacionado con lo anterior, las propuestas de personalización del aprendizaje se refieren a la importancia de organizar la acción educativa atendiendo a los intereses, motivaciones, preocupaciones y necesidades del alumnado. Para ello, es imprescindible reconocer y confiar en la capacidad de los aprendices para tomar decisiones relacionadas con sus propios procesos de aprendizaje y con los distintos espacios en los que participan. Ante este escenario, una gestión de los espacios educativos participativa se convierte en un recurso fundamental que los profesionales de la educación pueden utilizar para contribuir a que la escuela se acerque progresivamente al modo en que nuestro alumnado aprende, reconociendo su capacidad para tomar algunas decisiones sobre su proceso de aprendizaje, al menos en lo referido a “dónde aprender”.
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